la menstruación en la historia

Siempre he tendido una curiosidad sobre pensar en el pasado, me gusta imaginar cómo fue la vida en otra  época, mi especial interés ha sido acercarme a su cotidianidad; ¿cómo se divertían? ¿cómo vestían?, gracias a la arqueología, la literatura y la pintura podemos darnos una idea sobre el pasado.

            Sin embargo, estas fuentes dejan, a veces, fuera muchos de los elementos de la cotidianidad. Cada época tenía elementos que le gustaba mostrar y otras que preferían no hablar en público. Entre estos temas se encuentra la menstruación. Esta varía en cada periodo de la Historia y en cada latitud. 
              En la Roma Imperial se tenía la creencia de ser fenómeno negativo, como lo comenta Plinio en su Historia Natural:
 
Pero no encontraremos difícilmente nada más prodigioso que el flujo menstrual. La proximidad de una mujer en este estado hace agriar el mosto; a su contacto, los cereales se convierten en estériles, los injertos mueren, las plantas de los jardines se secan, los frutos de los árboles donde ella está sentada caen; el resplandor de los espejos se enturbian nada más que por su mirada; el filo del acero se debilita, el brillo del marfil desaparece, los enjambres de las abejas mueren; incluso el bronce y el hierro se oxidan inmediatamente y el bronce toma un olor espantoso; en fin, la rabia le entra a los perros que prueban de dicho líquido y su mordedura inocula un veneno sin remedio." Plinio, Historia Natural, LXIV-LXVI

      La menstruación se retomaba como algo nocivo y/o desagradable acontecimiento.  Ahora bien, ¿Cómo vivían este periodo las mujeres? Pues no es sencillo responder, en primer lugar, dependía de sus posibilidades económicas y la región en la que vivía, pues estos elementos le permitirían acceder a ciertos recursos u otros. En el antiguo Egipto se tiene noción de que usaban un papiro húmedo, en el resto del Mediterráneo se usaban un pequeño trozo de madera envuelto en pelusas, telas y otros materiales similares, y las romanas compresas de lana. Estos materiales podían absorber el sangrado y se puede entender que eran para un tiempo corto, dependiendo del sangrado.  
            No muchas mujeres debieron tener un suministro bien abastecido para esos días, como lo tenemos hoy en día. Seguramente manchar sus ropas debió de ser algo normal, aunque no por eso menos incómodo, pues no habrá faltado el vecino molesto que la culpara de que sus plantas de jardín se marchitaran. 
            El periodo generalmente viene acompañado de otros síntomas, por ejemplo, yo soy de esas mujeres que necesita tener su ibuprofeno en la bolsa durante esos días. Pensando en las mujeres de la antigüedad, ellas muy seguramente también llegaron a padecer cólicos. Estos dolores menstruales se pueden dar antes o durante el periodo y son dados por condiciones genéticas, algunas pueden tener dolores incapacitantes conocidos como TDM (Trastorno Disfórico Menstrual) que consta de los mismos síntomas, pero experimentados de manera más intensa, es una afección en la cual una mujer tiene síntomas de depresión graves, irritabilidad y tensión antes de la menstruación. 
        Las mujeres en la época antigua muy seguramente utilizaban remedios naturales, como la manzanilla y la canela por sus propiedades antiinflamatorias. Aunque, en Roma de la época Imperial (un periodo donde la mujer adquirió ciertas libertades),  se decía que las mujeres tomaban mucho vino, quizá no solo fuera para disfrutar, sino también para "olvidar" los dolores menstruales 🍇🍷🍷.

                 Por otra parte, la menstruación si fue importante en la vida de las mujeres, la menarquía era un indicador de que ya se encontraba en edad de poder casarse y cuando llegaba la menopausia esta indicaba que la mujer entraba a la vejez. Tengamos en cuenta que esto solía llegar al rededor de los 40 años. Los tips, recomendaciones y cuidados se debieron dar entre mujeres, de madres a hijas. Me he de imaginar que entre el cotilleo se debieron comentar cosas graciosas, penosas o sorprendentes de su periodo, pues seguramente ellas igualmente conocían la teoría de que el fluido menstrual tenía características sobrenaturales.

Lamentablemente las voces de esas mujeres se perdieron, solo nos queda imaginar sus historias de su vida cotidiana. 





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